lunes, 14 de diciembre de 2009

MURCIA



En la pedanía llamada Lo-Pagán no había agua corriente, ni red de alcantarillado. El agua potable se almacenaba en un aljibe que no recogía aguas pluviales, sino que se llenaba con un camión-cuba. Las fecales vertían a una fosa séptica que era medianera con el aljibe.


Las otras aguas del aseo y lavado de ropa iban a dar a la mar, vía los correspondientes alba- ñales, situados enfrente de nuestra casita. Justo donde nos bañábamos en la mar salada.


Después de varias horas al remojo en el Mar Menor, nuestra higiene de niños se completaba, en barreños de agua tibia, calentada al sol por el cariño de mi tata y por los 45º centígrados propios del verano murciano.


Yo era un niño limpio, que olía a rosas del campo. No existían desodorantes, ni cremas con factor de protección solar. Por lo cual que yo he visto clavículas de hermanos sin piel ni carne. Al aire libre el hueso, de puras quemazones.


Lo-Pagán, San Pedro del Pinatar, Murcia. Pantalón de baño Meyba. Jabón “Lagarto” para cabello y cuerpo. Te secaban al sol, como a las huevas de mújol, tesoro local que es manjar equiparable al caviar del Caspio, y tiene más colesterol que éste. ¿Quién sabía en los viejos tiempos de colesterol?

3 comentarios:

  1. Y esta vez, diré que es " ilustrativo ", además de " interesante".
    Lo " divertido" se adivina, por pura infancia, por puro recuerdo...


    Reacción: Marcho encantada con un poso de niñez en la mirada.

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  2. ¡QUÉ NATURALMENTE ME ENTIENDES! ¡TODA VIVA DE ENTERA LUZ!

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