jueves, 24 de noviembre de 2011

A causa de ellas


( Venus Botticelli )

Lo que yo me encontré repitiendo, y con gran prisa, era:
"Amar, amer, amir, amor, amur. Amur, amor, amir, amer, amar".

A causa de ellas, mujeres y palabras, Juan Ramón Jiménez y yo nos hemos vuelto locos.


( ilustración de Elsa Suárez Girard ) 

martes, 15 de noviembre de 2011

Balcón de otoño



Desde el balcón de par en par,
¡qué perspectivas ¡oh!
de eternidad alterna!

(Juan Ramón Jiménez)


(fotos del editor)


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Coger la vida como un rayo



BUGLE CALL RAG 


–Ah! –dijo ella—; tú no me entiendes y no me entiendes. 
–Pues entonces realmente no te entiendo. 
                                                            FRANZ KAFKA 

                                                                      A Raoul Walsh 

La ciudad es una gran llanura 
perdida a través de las ventanas de este sitio. 


Mi vida va pasando sobre los cristales. 


En este bar cumplí un día 17 años. 
Y una mujer bebió conmigo aquella 
tarde, en una mesa que hoy no está. 
                             Oh silueta que vuelves 
cuando mis ojos ya alcanzaron 
una contemplación serena de las ruinas. 


Bebimos como viejos compañeros. 
A la salud de la salud. Y después coronamos 
el día, en una cama, encima del local. 
Qué importa que mediase en tal momento 
dinero. Ni que yo pagara. 

                                                    Como 

cuando la lengua corre todos los caminos 
del amor, entra, muerde, 
arranca las raíces 
de un sueño oculto, 

                                                           así 
hubo un instante 
que cogimos la vida como un rayo. 


Estés donde estés, oh engrandecida 
por el tiempo, oh entrañable, deseo 
que sientas sobre tu piel la misma 
vibración, el mismo 
calor, la intensidad que siento.

José Mª Álvarez
(Cartagena.1942)

lunes, 31 de octubre de 2011

Tiempo de uso


"No es tiempo de posesión, es tiempo de uso"

(cita de Buckminster Fuller, el arquitecto que creó, entre otras cosas, el edificio sin cimientos. El maestro brasileiro Tom Zé la usó para titular una de sus composiciones)




(He tomado éstas fotos hoy, con mi móvil, al hacer la compra en la mañana de mi barrio)

domingo, 23 de octubre de 2011

De su dulzura al albor



(los versos son de Manuel María Torres Rojas)


Al borde de la alborada, 

después de arder en amor, 

se alzó la voz de la niña, 

antes de nacer el sol. 

Entre rúbricas de espuma, 

la flor del agua en su vientre 

y en los restos de mi ardor, 

cantaba la madre niña, 

de su dulzura, al albor. 

Su lozano canturreo,

de rumorosa  melodía, 

ensanchó, de amanecida, 

el mustio otoño del alma, 

del silencio, y de mi casa. 

¡Bendita sea tu belleza y

eternamente lo sea,

en tu transparente cuerpo,

 lucero de mi mañana!


(fotos Masao Yamamoto)

lunes, 17 de octubre de 2011

Tengo un problema



Nota del autor:
Escribí este texto hace tiempo y no se refiere ni alude a ninguna mujer concreta ¡faltaría más!


Tengo un problema. Se trata de que, desde que dejé la Universidad, sólo he prestado atención a la mitad del género humano. Concretamente, a la mitad compuesta por mujeres.

Ese afán reduccionista que me posee tuvo su origen, allá en la noche de mis tiempos de adolescente, en un deseo físico hacia las chicas, deseo material al que se fue agregando uno metafísico, cercano a la veneración por la esencia de lo femenino. Un impulso por asir lo inasible: el alma de “La Mujer”.

Con el rodar de los años, visto lo visto y padecido lo padecido, mi incondicional idilio con la mujer está volviendo a su origen material, esto es, relativo o perteneciente al reino de los cinco sentidos. Las féminas me gustan a morir pero, simplificando, diré que “hombre blanco no entender ni pizca de cuanto ellas hacen o dicen”.

De la otra mitad de la humanidad, la masculina, no me interesa ni lo físico ni lo químico. Se trata de seres primitivos, torpes y acomplejados. Gente con mala conciencia histórica de pertenencia a la clase masculina.

Quiere decirse que vuelvo a estar joven, a ser joven de ánimo. Estoy solo, solamente hablo con mujeres y algunas de ellas me besan y abrazan. Hacemos el amor y cenamos juntos con un buen vino. Cuando tratamos de hablar, casi nunca resulta placentero. Opinamos lo contrario en cualquier materia que abordemos, igual se trate de costumbres y moral, de literatura, de política o de la vida eterna.

Supongo que nuestras diferencias, a menudo radicales, provienen no sólo de la diferente conformación de nuestros cerebros, el masculino y el femenino, sino también de la históricamente novedosa circunstancia de que ellas están, hoy y a todas horas, muy atareadas, agobiadas, estresadas y sobrepasadas por los acontecimientos cotidianos. Tengan o no dinero, estén o no enamoradas, sean altas o normales, teñidas o todavía no, todas tienen prisa, problemas y varios cadáveres de hombres en sus armarios roperos. Pero todas ellas, casi todas, buscan otro más, otra relación más, otro hombre nuevo, para cambiarle eso sí.

Hace no tanto tiempo una bella mujer, bien dotada para acumular trastos bellos e improbablemente útiles, me dijo con convicción: “hay cosas que me gustan mucho de ti. Otras no, nada”. Contesté: “siempre es así. Contigo me ocurre igual. Otras veces es peor: me gusta todo de una mujer, pero ella no”.



La foto de arriba es de Wendy Bevan. La de abajo contiene una vista del monasterio jerónimo Sta. María de El Parral, provincia de Segovia.