
(...) sobre esta sequerona piel de toro, ¡limitada por mares sensuales!, en cuyo centro, ¡ay!, ¿por qué han de tenernos clavados nuestros pies? ¡Antipático, desagradable, odioso, asensual "castellanismo necesario"...!
Juan Ramón
Una íntima luz de memoria y olvido